Nadie que pase por el frente del Palacio Municipal, puede impedir levantar la vista para ver lo que está pasando. Ese viejo amigo, testigo imprescindible de la historia del Campana pueblo, el mismo artefacto temporal, que se salvó de la corrupción de las palomas, de las balas del tiro al blanco que se hacían desde la comisaría de Campana en épocas del proceso; de la infame mala idea de un funcionario que alguna vez lo quiso cambiar por un "moderno" reloj de cuarzo y de tantas otras cosas que conforman nuestro pasado; ha sabido ganarle a la indiferencia y al igual que sus otros dos parientes traídos desde europa, sigue marcando el tiempo gracias a la buena voluntad del hombre, mismo ente que paradojicamente le ha hecho tanto mal.
Uno en la Torrre de los Ingleses, otro en una iglesia al norte de nuestro país, y este, aquí, acompañando a nuestra ciudad que cumple nada menos que 125 Años.